sábado, 26 de junio de 2010

En ocasion de mi cursada en la UBA y de la asistencia a difertes seminarios y jornadas psicoanaliticas pude apreciar el uso indiscriminado de citas y la presunción, desde los estrados, de que mediante ellas quedaba avalada cualquier exposición acerca de la teoría. He presenciado actitudes de todo tipo y he podido comprobr hasta que punto se distorsiona la transmision de la teoría psicoanalítica, poniendo en boca de Freud y Lacan conceptos que no se extraen de una lectura prolija y seria de sus textos originales. Docentes y eruditos, parcializando frases consiguen que el psicoanálisis quede tantas veces desvirtuado. Por otra parte, el concepto de "carrera" a nivel universitario (en una cuasi disparatada situacion por la cual finalizada la misma se obtiene el título de Psicólogo/a pero la (de)formación es básicamente psicoanalítica) hace que suceda textualmente así: se corre detras de la aprobación de los parciales y finales... y por supuesto detras del título. Por ello planteo que sea necesario considerar qué se estudia, qué es lo que se practica, qué es lo que se lee, y hasta donde, en la transmisión de una práctica, germinan en demasía ls semillas de un psicoanálisis silvestre. Con el afan de acumular ascensos en la jerarquía del ambiente psi, un número demasiado amplio de profesionales olvidan prolijamente en paquetas estanterías y bibliotecas la esencia de la transmision de Freud y Lacan. Muchos estudiantes se preguntan si sólo se puede leer a Freud después de leer a Lacan, si Lacan es imprescindible, si es aborrecible, si Freud ha pasado de moda, si sus textos deben ser reinterpretados o desechados. Y finalmente estudian lo mejor que pueden las fichas para los exámenes, que no son otra cosa que fotocopias equivalente a la arbitrariedad de los tiempos de una cursada teñida de dogmatismos y prejuicios. Es casi imposible desde el lugar de estudiantes cuestionar los textos psicoanalíticos fundamentales aún cuando se lo haga con respeto y "creyendo" en Freud y Lacan. Es lamentable que de todo esto devenga que las alternativas para un pensamiento no dogmático sean teorías variopintas que poco tiene para ofrecer mas allá de promesas de menos costos económicos y temporales en una terapia.
Como un aporte para quienes puedan considerar esta breve introducción dejo abierto este espacio. Intento que sea un modo de responsabilizarnos todos tanto por una formación dentro de(los) paradigma(s) y paradojas de la teoría psicoanalítica, como por su práctica. Agradezco a todos aquellos que me han posibilitado, desde su ética, acceder a ese camino de cuasi arqueóloga que es el psicoanálisis. Y agradezco tambien que, en ocasiones, en los estrados universitarios haya docentes que no se hayan envanecido de su ¿saber?, que no hayan utilizado las cátedras para pescar pacientes y que mantengan viva la esencia de lo que Freud legó para que el padecimiento psiquico pueda ser tramitado y aliviado mediante las palabras, para que, en la medida de lo posible, en lugar de la continuidad de lamentaciones repitiendo tropiezos podamos construir(nos) y, así, vivir y amar sean algo digno en lugar de engañosos telones detras de los cuales el abismo simpre está presente.